La depresión, una epidemia no tan distante ¿y en el climaterio?

La depresión es un trastorno mental frecuente1, familiar y lejano a nuestra realidad. Todos tenemos miedo de padecerla, y si la padecemos es muy común el miedo al tratamiento o al impacto que puede tener en nuestras vidas si se hace evidente.

Esta última percepción, es un mito que debemos romper; ya que, al igual que cualquier otra enfermedad crónica, un trastorno mental requiere atención, tratamiento y principalmente eliminación del estigma. Y saber que, al reconocerlo y tratarlo a tiempo, tiene solución

¿Qué tan frecuente es la depresión?

depresión
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que más de 350 millones de personas en el mundo padecen depresión, y más grave aún, actualmente se conoce como la causa principal de discapacidad, afectando a casi el 16% de la población mundial.1

Según las estadísticas mundiales, la depresión es un padecimiento casi 2 veces más frecuente en el sexo femenino. Se ha teorizado que la razón por la que las mujeres pueden estar en mayor riesgo se asocia con los períodos de cambio hormonal como: la pubertad, el embarazo y la transición a la menopausia.2 En México, 26.1% de la población reporta algún trastorno psiquiátrico, en donde las mujeres tienen 1.6 veces más riesgo que los hombres de padecer depresión, principalmente entre los 45 y 54 años.3

¿Cuál es la causa de la depresión?

Se considera a la depresión como un trastorno de origen multifactorial y heterogéneo. Es decir, diversos factores en conjunto parecen desencadenar su aparición y severidad. Se conoce que los factores genéticos representan alrededor del 40% de su origen, por lo que tener antecedentes familiares de depresión se considera un factor de riesgo, y aunque no sea determinante, debe ser tomado en cuenta.4

Por otro lado, los factores ambientales externos también forman parte de su complejo inicio, los eventos estresantes personales como la pérdida de empleo o de seres queridos pueden ser considerados como situaciones “gatillo”. Otros factores ambientales asociados con la depresión incluyen: anormalidades hormonales, cáncer, efectos adversos de ciertos medicamentos, entre otros.4,5

Hormonas y depresión

Si bien no se ha establecido una asociación clara o directa entre los cambios hormonales específicos y la depresión, en lo que dilucidan su relación, lo que debemos hacer es considerar a estas etapas como de “riesgo” durante la vida de una mujer2 y lo indicado es tomar acción preventiva.

Por tanto, la transición a la menopausia, también conocida como climaterio, que de por sí se caracteriza por fluctuaciones en los niveles hormonales, síntomas vasomotores como los bochornos, sequedad vaginal y pérdida de la libido, puede estar asociada con problemas de salud física cada vez mayores y representar no solo un cambio físico, sino también psicológico y social.2

Si dicha transición es un período de vulnerabilidad para la presentación de la depresión, es importante que un profesional de la salud identifique los factores personales y ambientales que contribuyen a la alta prevalencia de depresión en la etapa del climaterio.

¿Cómo reconocer la depresión?

Como en toda enfermedad, lo primordial es saber reconocer los síntomas que alertan su presencia. Los síntomas cardinales en la depresión incluyen: disminución de la motivación o desesperanza, capacidad disminuida para experimentar una actividad placentera, como la comida, el sexo o las interacciones sociales, falta de energía, irritabilidad, dificultad para concentrarse, sueño interrumpido, pérdida de apetito, alteración en la memoria o destrezas y en última instancia incluso tan grave como la tendencia al suicidio. Ante cualquier manifestación de la sintomatología mencionada, consulta con tu médico de cabecera y pregunta por las opciones terapéuticas.4

Depresión, ansiedad o ambas

ansiedad
La ansiedad es un estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, angustia, intensa excitación y una extrema inseguridad.1 Es importante mencionar que la depresión y los trastornos de ansiedad coexisten en hasta el 25% de los pacientes.6

En donde, alrededor del 85% de los pacientes con depresión tienen ansiedad significativa y el 90% de los pacientes con trastorno de ansiedad tienen depresión.6 Razón por la que la identificación de cualquiera de los dos padecimientos obliga a descartar la presencia concomitante del otro, así como su impacto en la vida de una persona.

Opciones de tratamiento

Una vez que un profesional de la salud realiza el diagnóstico, las escalas de calificación establecidas por las sociedades médicas pueden identificar la gravedad de la enfermedad, indicar el mejor tratamiento y ayudar a monitorear el progreso de dicho tratamiento.6

Tanto el trastorno de depresión como el trastorno de ansiedad requieren un tratamiento adecuado y específico. Las terapias psicológicas, como la terapia cognitiva conductual y los antidepresivos han demostrado ser beneficiosos para tratar la depresión y la ansiedad.6 En especial antidepresivos que pueden manejar ambas condiciones al mismo tiempo.

A pesar de la disponibilidad de estos tratamientos, el 40% de los pacientes con depresión o ansiedad no buscan tratamiento.6

Tomando en cuenta el impacto de esta enfermedad en la vida personal, social, de pareja y productiva de una persona, debemos romper las barreras y tabúes que nos alejan de su reconocimiento y en especial de su tratamiento.

En caso de que reconozcas los síntomas mencionados ya sea en tu persona, familiar o en un conocido, consúltalo con un profesional de la salud que pueda direccionarte y recuperar tu vida. Estás a tiempo.

Bibliografía:

  1. World Health Organization. Fact Sheet 369: Depression; 2012. Available
    from:www.who.int/mediacentre/factsheets/fs369/en/
  2. Vivian-Taylor J, Hickey M. Menopause and depression: Is there a link?. Maturitas. 2014;79(2):142-146.
  3. Macías-Cortés E, Llanes-González L. Asociación entre síntomas climatéricos y depresivos en mujeres mexicanas. Rev Hosp Jua Mex 2018; 85(4): 185-194
  4. Yang, L., Zhao, Y., Wang, Y., Liu, L., Zhang, X., Li, B., et al. (2015). The effects of psychological stress on depression. Curr. Neuropharmacol. 13, 494–504. doi: 10.2174/1570159×1304150831150507
  5. Guo N et al. Prevalence of depression among women of reproductive age in the United States. Obstet Gynecol 2018 Apr; 131:671
  6. Tiller J. Depression and anxiety. Med J Aust 2013; 199 (6): S28-S31.

Todo plan de reducción de peso deberá ser evaluado y aprobado por un profesional de la salud, consulte a su médico. La información de esta sección es con fines orientativos.